Recuperada de sus adicciones y con una mejor postura, la cantante Amy Winehouse deja un rato la guitarra y el micrófono de lado para diseñar indumentaria para la gran marca Fred Perry y lucir sus propios diseños frente a los flashes de una cámara fotográfica.
Los diseños se encuentran basados en los años 40 y 50 y abarcan una paleta de colores entre el negro, blanco y rosado. La línea cuenta con tan solo 17 propuestas, es decir, con 17 prendas que se encuentran en un rango que va desde los 62 a los 310 euros. Un curioso dato: la cantante viene exigiendo hace tiempo un cambio de tallas, por lo que exigió que se creara su línea en talla 34 (para que además ella misma pudiera usarla).
Una vez más, una cantante se dedica al diseño de indumentaria.