Se termina, se termina otubreeeeeeee
Eso significa dos cosas, A: tengo que perderle la fobia a algunas carpetas y arrancar a estudiar; y B: tengo que terminar de organizarme para empezar a armar el desfile de diciembre. A todo esto, mi adorada amiga me dijo un triste “Nadie dijo que sería fácil” si, claro, pero tampoco dijeron que iba a necesitar que cada día tuviera cincuenta horas! Lo cómico, es que sigan mandando trabajos “en equipo” que lógica y claramente, jamás se hacen en equipo. Lo que resulta peor, porque tenés el doble de trabajo. A todo esto, jamás terminé de ordenar los zapatos y el armario de mi habitación…