Desde que arrancó el año que tenía ganas de sacarle ese nombre al blog, y entre vacaciones, salidas, idas y vueltas, lo dejé para cuando arrancara febrero (ya que suponía estar en casa para este entonces). Y tal como lo pensé, llegué a casa anoche y me puse a pensar el nombre que iba a ponerle. Después de que ninguna combinación de palabras me cerrara, en realidad la única que surgió fue “modeague” -mode auge- que significa ojos de moda en alemán, pero no me convenció; entonces, hablando con mamá de armar la huerta de frutos rojos en el campo, surgió la idea de este nombre “COLOR FRAMBUESA”. Amo la frambuesa. Amo el color. Entonces, ¿por qué no? Era una buena combinación y hasta suena divertido. De hecho, estoy en vías de conseguir el dominio web para que finalmente sea “colorframbuesa.com” el link del blog –hasta está disponible!-.
Bien, eso por una parte. Por la otra, mi vida… Se encuentra en completo stand-by con un día asquerosamente pasado por agua como fue el de hoy. A partir de mañana sin falta, empiezo a leer tranquilamente las carpetas de historia y química para terminar de rendir de una buena vez. Bye!